Oraciones del Capítulo General 2019

"Ir más lejos con otros, en la Iglesia, hacia el Reino."

XXIII Capitulo General de las Siervas de María (Anglet - Francia, 4 al 25 de agosto 2019)


Emma Martínez Ocaña

"Y cuando todo lo reflexionado sea verdad en nuestros cuerpos, nos pasará lo que le pasó a Jesús, que los que viven a nuestro lado dirán: lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que han oído nuestros oídos y tocado nuestras manos es que el Dios de los cristianos es amor y merece la pena creer en El (Cf. 1Jn 1,1).

En medio de la noche, a pesar de la tormenta, nuestras personas serán estrellas que iluminen, anclas centradas en Jesús y su Reino, barcas con velas desplegadas al viento de la Ruah, vínculos que unen, puentes que se hacen lugar de encuentro, testigos visibles del Dios invisible."



Espiritualidad para un mundo en emergencia

- Y… Nuestros ojos no sólo quedarán prendados de su hermosura sino que, como los suyos, mirarán el dolor del pueblo, se convertirán en lugar de encuentro. Serán ojos que al mirar reconocen y devuelven dignidad, perdonan, animan, levantan, aman. 


- Y… Nuestros oídos escucharán la brisa tenue que descubre la presencia del Misterio en la cotidianeidad de la vida; sabrán distinguir, a pesar de los ruidos, los gritos de dolor y los cantos de alegría del pueblo; sabrán escuchar respetuosos y atentos.


- Y… Nuestra boca sabrá hablar y callar como lenguaje de amor; denunciará con valentía; cantará la buena noticia; compartirá con gozo lo que da sentido a la propia vida, se cerrará a la maledicencia. Besará para convertirse en sacramento del amor, aprenderá a gustar, en la vida cotidiana, los sabores del reino y ofrecerá a los demás esa sabiduría degustadora. 


- Y… Nuestras manos serán capaces de colaborar en el nacimiento de la vida nueva que alumbra por todos los rincones del mundo. Serán manos que comparten, acarician, levantan, curan, ayudan a demoler los muros de la exclusión.


- Y… Nuestros pies se convertirán en samaritanos y peregrinos, compañeros de viaje que desandan los caminos de la violencia y abren senderos de paz. Serán pies danzadores, festivos, que saben disfrutar de la vida sencilla, del placer compartido. 


- Y… Nuestro corazón será cada día más amoroso, grande, sin pequeñeces, sin resentimientos, casa abierta, misericordioso, compasivo, será un corazón de carne no de piedra. 


- Y… Nuestras entrañas sabrán estremecerse de dolor y de gozo, no permanecerán indiferentes, serán entrañas siempre fecundas, generativas de vida nueva para las generaciones futuras. Viviremos nuestra realidad sexuada sin hacer de la diferencia exclusión, ni marginación. Seremos capaces de vivir nuestra sexualidad desplegando nuestra capacidad de amar sin miedo y sin tabúes, sin obsesiones por la genitalidad, convirtiendo nuestro cuerpo en lugar de generación de vida, espacio de fecundidad para los que viven a nuestro lado.


- Y… Nuestra piel será lugar de contactos sanadores, lugar para el encuentro, nunca para el despelleje de los otros. Nuestra piel nos ayudará a no confundir los contornos de nuestro cuerpo con la verdad profunda de nuestro ser que abarca a toda la humanidad, a toda la creación y a Dios mismo.